2/9/16

El plan “B” de Pedro Sánchez para evitar las terceras elecciones

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Mariano Rajoy se someterá esta tarde a la segunda votación de investidura. Fracasará de nuevo, porque Pedro Sánchez no está dispuesto a cambiar de opinión. Los socialistas votarán contra la candidatura del líder popular, quien, por segunda vez, se quedará a las puertas de ser reelegido presidente con los 170 votos del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria a favor y los 180 del resto de las formaciones políticas del Congreso en contra.

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Tras esa votación, España parece encaminada a unas terceras elecciones. El 31 de octubre concluye el plazo que marca la ley para que los políticos se pongan de acuerdo y formen gobierno. Si para esa fecha no hay un nuevo ejecutivo, las elecciones quedarán convocadas de forma automática para el día de Navidad.

Pero en esos dos meses pasarán cosas. “Pedro Sánchez no se va a quedar quieto”, explican fuentes socialistas. El líder del PSOE tiene un plan B y lo pondrá en marcha, sin prisas, posiblemente después de las elecciones vascas y gallegas, previstas para el próximo 25 de septiembre.

A Sánchez lo están señalando desde el PP como el gran culpable de que las elecciones puedan repetirse por tercera vez y, encima, el día de Navidad. Pero el dirigente socialista va a intentar cambiar las tornas ¿Cómo? Tomando las riendas de la situación y tratando de “encabezar un gobierno con Ciudadanos y Podemos”, según indican las mismas fuentes.

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La idea es buscar “una decena o una veintena de puntos” en los que las tres formaciones, socialistas, ciudadanos y podemitas, puedan ponerse de acuerdo y tratar de constituir un gobierno alternativo al de Rajoy.

El plan B de Sánchez es muy arriesgado y son escasas las posibilidades de que salga bien. Es cierto que el primer secretario del PSOE consiguió ponerse de acuerdo con Albert Rivera tras las elecciones del 20 de diciembre. Pero, ahora, Ciudadanos ha llegado a un pacto con el PP y es poco probable que lo rompa.

Además, Sánchez ya intentó hacer un tripartito de las mismas características antes de someterse a su fallida investidura en marzo y fracasó. Ciudadanos y Podemos son como agua y aceite y, por mucho que lo intente, Sánchez no va a conseguir mezclarlos. Al líder socialista le quedaría la opción de pactar solo con Podemos y buscar el apoyo de las fuerzas independentistas catalanas, pero ésa es una línea roja que no piensa traspasar para evitar que los barones de su partido se le echen encima.

¿Qué gana Sánchez con esta estrategia que parece condenada al fracaso? Pues consigue matar dos pájaros de un tiro. Por un lado, tendrá una presencia mediática importante en un momento en que su principal competidor, Pablo Iglesias, está desaparecido en combate. Y por otro lado, si propone esa alianza y Rivera e Iglesias la rechazan, Sánchez dejará de ser el único culpable de las terceras elecciones, ya que podrá señalar a los dirigentes de Ciudadanos y Podemos como los causantes de que no haya gobierno en España.

En paralelo, los populares aún mantienen la esperanza de que Sánchez cambie de opinión empujado por su partido y acceda a que al menos 11 de sus diputados se abstengan en un posible segundo intento de Rajoy de ser investido también después del 25 de septiembre.

No obstante, los socialistas descartan este escenario. “Los líderes regionales del partido se han dado cuenta de que la postura de Sánchez es la única posible, porque la militancia está radicalmente en contra de que el PSOE permita que Rajoy vuelva a gobernar”, explican.

En lo que sí coinciden es en que el partido celebrará un nuevo Comité Federal. Tampoco hay prisa para convocarlo. Quizá tenga lugar también después de los comicios del País Vasco y Galicia, pero de nuevo hay coincidencia en que esa reunión no servirá para dar marcha atrás: “Pedro ha aguantado la presión y ahora es casi imposible que se produzca un cambio de opinión”.

Fuente MSN Noticias